El vino (del latín vinum) es una bebida obtenida de la uva (especie Vitis vinifera) mediante la fermentación alcohólica de su mosto o zumo. No obstante, el vino es una suma de factores ambientales: clima, latitud, altitud, horas de luz y temperatura, entre varios otros.
El cultivo de la vid cubre tan solo un 0,5 % del suelo cultivable en el mundo. El cultivo de la vid se ha asociado a lugares con un clima mediterráneo.

Sabemos que los orígenes del vino datas de antes de los egipcios pero la primera evidencia arqueológica de machacado de las uvas con intención de extraer vino se puede observar en las representaciones del reinado de Udimu (ca. 3000 a. C.)
El vino era considerado un lujo reservado a los sacerdotes y a los nobles, sin embargo en los periodos festivos lo escanciaban hasta los egipcios de las clases más bajas. Afortunadamente, en la actualidad, el vino es un placer al alcance de todos.
El consumo del vino no excesivo, en cantidades controladas se considera beneficioso para la salud, entre otras es bueno para reducir el colesterol; El vino tinto es un tesoro natural rico en polifenoles, siendo uno de ellos el beneficioso resveratrol, una sustancia química rica en antioxidantes que nos ayuda a cuidar de nuestros vasos sanguíneos, ya que evita la formación de coágulos y la reducción del llamado colesterol “malo”. Además es excelente para nuestra salud cardíaca ya que es rico en vitamina E, la cual ayuda a limpiar nuestra sangre, evitar coágulos, protegiendo los tejidos de los vasos sanguíneos. Así pues, una simple copa de vino tinto eleva notablemente el potencial de nuestra salud cardiovascular.
A esto hay que añadir que es un gran antioxidante. Un recurso natural capaz de bloquear por ejemplo el crecimiento de las células responsables del cáncer de mama o pulmón. Una de sus mejores propiedades es precisamente la acción que ejerce el revastratol a la hora de impedir que el estrógeno derive en problemas cancerígenos en las mujeres.

En España hay 70 denominaciones de origen pero para que un vino obtenga la Denominación de Origen debe cumplir los siguientes requisitos:
• Los vinos deben ser elaborados en la región o el lugar determinado de la Denominación de Origen con uvas procedentes exclusivamente de esa zona geográfica.
• Deben tener unas características especiales y una calidad que solo se puedan conseguir gracias al medio geográfico en el que se han elaborado.
• Deben gozar de elevado prestigio por su origen en el mercado.
• Para conseguir el reconocimiento de Denominación de Origen, tienen que haber transcurrido al menos cinco años desde que se reconoció al vino como producto de dicha zona.

Si te apetece conocer más acerca del vino, nada que mejor que visitar una bodega para saber de primera mano cómo se produce y resulta ser la mejor manera de degustarlo.